Poblaciones de la Costa Brava

La Costa Brava esta llena de pequeñas y grandes poblaciones con mucho encanto. ¡Descubrelas aquí!

BEGUR:

Quien visita Begur se lleva consigo un montón de recuerdos. El paisaje tiene mucho que ver con esto, ya que alberga algunos de los rincones más espectaculares de la Costa Brava. Sus playas y calas, protegidas por la vegetación, son escenarios ideales para sentirte como en el paraíso. Su núcleo histórico –coronado por el castillo medieval– o el pequeño pueblo románico de Esclanyà te narran la apasionante historia de la población. Y su entorno es inmejorable para practicar el senderismo por los caminos de ronda o disfrutar de los deportes náuticos. Todo esto es Begur. Una experiencia inolvidable.

 

BLANES:

Si hemos llegado a Blanes, nos encontramos ya en la Costa Brava. La roca de Sa Palomera, en medio de la larga playa, es el punto que marca el inicio de la Costa Brava y que motiva el nombre de portal de la Costa Brava con el que se denomina a este municipio. En este mismo punto comienzan los encantos de un pueblo de origen marinero donde el rastro de su historia convive con el ritmo agitado de una población moderna y dinámica, pero siempre acogedora.

 

CALELLA DE PALAFRUGELL:

Todos los núcleos que forman parte de Palafrugell tienen su encanto, pero cuando visites Calella de Palafrugell descubrirás que suena la mar de bien. Suena el oleaje del mediterráneo, en esta población que ha sabido conservar su espíritu marinero como ninguna otra. En sus playas y calas –auténticos paraísos escondidos de todo– suena el silencio, la calma y la tranquilidad. Y también suena la música en las noches de verano, con su tradicional Cantada de Habaneras y el prestigioso Festival de Cap Roig, dos citas que en este escenario de gran belleza se convierten en una experiencia imprescindible.

 

CALONGE:

Calonge es uno de aquellos municipios del Baix Empordà que tiene más atractivos de los que podrías contar con los dedos. Para empezar, podemos hablar del Calonge medieval, con un núcleo antiguo excepcional... la calle porticada del Càcul, la plaza de la Doma o la plaza Major, donde te espera el castillo totalmente integrado en el pueblo. Entra en él y visita su plaza de armas, el palacio renacentista y la torre del homenaje. También encontramos el Calonge de calas y playas de Sant Antoni de Calonge, de caminos de ronda junto al mar. Y un Calonge aún más antiguo, el de los abundantes dólmenes en el valle de Ruàs y el del poblado ibérico de Castellbarri. No te pierdas tampoco el Calonge festivo, con citas destacadas como la Fiesta del Vino Nuevo y el mercado medieval.

 

CASTELLÓ D'EMPÚRIES:

Los libros de historia mencionan a Castelló d’Empúries como la capital medieval de un condado que vivió muchos años de esplendor. El pasado medieval todavía está muy presente en el pueblo, donde es visible en numerosas calles y en edificios como la basílica de Santa Maria, el palacio de los condes o la lonja. Pero todavía lo es más durante el Festival Terra de Trobadors, en el que encontrarás música de la época, combates de caballeros, mercado medieval y muchas actividades más. Si al atractivo histórico le sumas el paisajístico, con Els Aiguamolls de l’Empordà como escenario, ya tienes motivos más que suficientes para descubrir la población.

 

EMPURIABRAVA:

Se dice de Empuriabrava que es la pequeña Venecia de la Costa Brava. En esta gran marina residencial –una de las más grandes del mundo–, las calles son de agua y sus habitantes pueden salir de casa navegando por los canales. Te proponemos disfrutar de playas para todos los gustos, de actividades tan tranquilas como un paseo por Els Aiguamolls de l’Empordà, o tan emocionantes como practicar kitesurf o saltar en paracaídas, y del magnífico patrimonio arquitectónico medieval de Castelló d’Empúries.

 

L'ESCALA:

L’Escala es uno de los principales focos turísticos de la Costa Brava. Motivos para serlo no le faltan. El entorno no puede ser mejor: el macizo del Montgrí y Els Aiguamolls de l’Empordà; playas extensas y pequeñas, así como calas entre acantilados rocosos. Actividades, las que quieras: encuentros de sardana, habaneras, la Fiesta de la Anchoa, las Jornadas Gastronómicas del Suquet de Peix y mucho más. Para la práctica de deportes, los que te apetezcan: BTT, senderismo, submarinismo y un largo etcétera. Y por poner un ejemplo de experiencia cultural, ¿qué te parece una visita al yacimiento grecorromano de las ruinas de Empúries? L’Escala es una villa marinera llena de vida. ¡Vívela!

 

L'ESTARTIT:

Allí donde el macizo del Montgrí llega a tocar el mar, encontrarás L’Estartit. Un pueblo donde todavía se respira su pasado marinero y donde sus playas y calas comparten protagonismo con las islas Medes. Si eres de los que les gusta la arena, en la playa grande tienes cinco kilómetros de arena fina y poca profundidad. Si prefieres las calas de roca, dirígete a cala Calella. Si lo que quieres es un poco de cada una de ellas, descubre cala Pedrosa, escondida entre pinares y rocas. Y si eres amante del submarinismo y del buceo, aquí encontrarás el paraíso submarino de las islas Medes, una de las mejores reservas naturales del Mediterráneo.

 

LLAFRANC:

Dicen que el litoral de Palafrugell, en el Baix Empordà, es la quintaesencia de la Costa Brava. Justo allí se encuentra Llafranc, un núcleo eminentemente turístico que todavía conserva parte de sus orígenes de pueblo marinero y de pescadores. Disfruta de su arena blanca y de su playa, pasea y goza del paisaje en el camino de ronda que une Llafranc y Calella, y asciende hasta el faro de Sant Sebastià para contemplar el espectáculo que se abre ante tus ojos. El escritor Josep Pla, nacido en Palafrugell, dijo de Llafranc que era «un auténtico descanso». Es esto y mucho más. Ven a descubrirlo.

 

LLANÇÀ:

Si no has oído hablar nunca de Llançà, cierra los ojos. Imagínate en una pequeña población mediterránea, rodeada de paisaje natural protegido. A un lado, el Parque Natural de Cap de Creus, con preciosas playas y pequeñas calas de ensueño. Al otro, la sierra de la Albera, con un sinfín de caminos por recorrer. Imagínate solo o con los tuyos, practicando deportes náuticos, descubriendo joyas arquitectónicas milenarias o degustando un sabroso plato de pescado fresco. Todo esto, y mucho más, lo encontrarás en Llançà. Cuando vengas, abre bien los ojos; hay mucho que ver.

 

LLORET DE MAR:

Lloret de Mar es una combinación perfecta de sol, playa, cultura y ocio. Este municipio de la Costa Brava bañado por el Mediterráneo nos permite disfrutar tanto como queramos y con quien queramos. Si buscas tranquilidad, refúgiate en la cala Boadella, pasea por los caminos de ronda que recorren el litoral o desconecta en cualquiera de los rincones de los jardines de Santa Clotilde. Si lo que quieres es diversión y aventura, tienes un sinfín de actividades, rutas a pie o en bicicleta para agotarte. Y si lo que buscas es una buena dosis de cultura, tienes a tu disposición una larga lista de edificios modernistas por visitar. Disfruta de un Lloret de Mar a tu medida.

 

PALAFRUGELL:

Palafrugell es uno de los puntos de referencia del Baix Empordà y del litoral catalán. Sus playas (Tamariu, Llafranc y Calella), de aguas transparentes y protegidas por acantilados, son uno de los paisajes más representativos de la Costa Brava. Si tomas fotos, parecerán postales. Puedes combinar baños maravillosos con paseos por el camino de ronda que une Calella y Llafranc, con parada obligatoria en el faro de Sant Sebastià. Desde allí las vistas son impresionantes. Para descubrir la vida del pueblo, recorre sus calles y callejuelas siguiendo los pasos del escritor Josep Pla, hijo de Palafrugell.

 

PALAMÓS:

Palamós se originó en su puerto. Y de hecho, este municipio del Baix Empordà vive todavía de la actividad comercial, pesquera y turística de aquel. Sin embargo, sus atractivos van más allá del puerto y de sus magníficas playas. Es un pueblo que te atrapa, desde sus monumentos megalíticos, su yacimiento ibérico y su antiguo núcleo, hasta la belleza del paisaje que te lleva por las montañas de Les Gavarres y te regala vistas espectaculares de la Costa Brava.

 

PALS:

El municipio de Pals está asociado a muchas palabras y sensaciones. Medieval, con su villa amurallada y protegida por la Torre de les Hores. Mar, con una playa kilométrica que te invita a nadar con las islas Medes como compañeras de baño. Aves, que sobrevuelan y anidan en Les Basses d’en Coll, un espacio protegido entre humedales y dunas. Y arroz, el que crece en los infinitos campos anegados y que es el principal protagonista de los platos de la zona; no te puedes marchar de Pals sin disfrutar de la sensación de un buen arroz a la cazuela.

 

PLATJA D'ARO:

Platja d’Aro es uno de los pueblos turísticos en mayúsculas del Baix Empordà y uno de los principales destinos de la Costa Brava. Ocio de día y de noche. Propuestas y actividades no te faltarán. Por ejemplo, por la mañana, un baño en la playa grande o en alguna de las recogidas calas de los alrededores. Por la tarde, paseos y compras aprovechando el fresco. Cuando baja el sol, es el momento de disfrutar de la amplia oferta de terrazas, bares y restaurantes. Y si puedes volver en octubre, tienes cerveza garantizada en la Fiesta del Otoño, más conocida como la Fiesta de la Cerveza.

 

PORT DE LA SELVA:

En la zona septentrional de la Costa Brava se encuentra el Parque Natural de Cap de Creus, y en el norte del cabo de Creus, El Port de la Selva. El turismo de verano disfruta de sus playas y calas, pero no por ello deja de ser un pueblo tranquilo y pesquero que vive de cara al mar. El entorno también invita, evidentemente, a practicar deportes náuticos y a descubrir los caminos de ronda y otros itinerarios por sus montañas, que llegan hasta el Mediterráneo. En uno de estos paseos debes incluir una visita al monasterio de Sant Pere de Rodes, una impresionante obra del siglo x y todo un referente del arte románico de las comarcas de Girona.

 

ROSES:

Roses es una población mediterránea, marinera y turística del norte de la Costa Brava. Podríamos resumirlo así, pero los encantos de este municipio parecen infinitos: desde contemplar una puesta de sol en la playa hasta descubrir el legado histórico de su Ciudadela; desde disfrutar de todo tipo de deportes dentro y fuera del agua hasta saborear un buen suquet de pescado o un excelente arroz; desde vivir las tradiciones locales como el Carnaval, las cantadas de habaneras o los encuentros de sardanistas hasta... todo lo que tú quieras.

 

S'AGARÓ:

S’Agaró, una de las localidades de Castell d’Aro, es una joya arquitectónica junto al mar. Una de las zonas míticas y más exclusivas de la Costa Brava. A principios del siglo xx, el arquitecto novecentista Rafael Masó recibió un encargo muy particular por parte del industrial gerundense Josep Ensesa i Pujades: una urbanización de élite con un marcado estilo novecentista. Más de un siglo después, S’Agaró continúa siendo un tesoro del Mediterráneo. La Senya Blanca, el Hostal de la Gavina, Domus Nostrum... cada casa forma parte de un conjunto arquitectónico indivisible declarado Bien Cultural de Interés Nacional por la Generalitat de Catalunya. Si paseas por el camino de ronda que pasa por la población y prestas atención a sus detalles, estarás del todo de acuerdo con este reconocimiento.

 

SANT ANTONI DE CALONGE:

Si eres de los que les gusta viajar en familiaSant Antoni de Calonge, en el Baix Empordà, es tu sitio. Una larga playa de arena os da la bienvenida a ti y a los tuyos. En verano, con la campaña Verano Activo, los más pequeños no paran ni un momento con más de quinientas actividades diseñadas para ellos (¡y para ti!). Pero si buscas un baño tranquilo solo has de recorrer unos metros y encontrarás calas escondidas entre las rocas. Cala Roquetes Planes, Racó de les Dones, Racó dels Homes, cala del Forn, cala Cristus-Ses Torretes o la playa de Es Monestri. La población tiene para dar y vender... y para disfrutar.

 

SANT FELIU DE GUÍXOLS:

Cuando vengas al Baix Empordà debes visitar Sant Feliu de Guíxols. El monasterio benedictino, con su Porta Ferrada, es uno de los grandes símbolos de la población. Pero también lo son las playas y las calas que se abren paso entre acantilados (sugerimos cala Canyetes, Port Salvi o Sant Pol), los caminos de ronda, la vía verde del carrilet, la excursión a la Pedralta... Las propuestas son interminables. Y si decides venir en verano, aprovecha para disfrutar del Festival de la Porta Ferrada, con música, teatro y danza para todos los gustos.

 

TAMARIU:

Hablar de Tamariu es hablar de playa. De calas de inmensa calma en invierno y de radiante sol en verano, en un entorno de ensueño. Una carretera de interminables curvas que parte de Palafrugell –municipio al que pertenece– esconde este pequeño paraíso de arena granulada y de exuberante vegetación. Si tienes paciencia, agradecerás haber llegado hasta aquí. Disfrutarás de las calas de Aigua-xellida, Pedrosa o Els Lliris. Y en la de Aiguadolç, después de un buen baño de agua y sol, podrás refrescarte en la fuente que le da nombre. Un paseo por el camino de ronda hasta el faro de Sant Sebastià te depara otra maravilla: la inabarcable vista sobre el mar. ¿Te has imaginado ya escapándote a Tamariu?

 

TOSSA DE MAR:

Tossa de Mar, en la comarca de la Selva, vive con un pie en el mar. Las murallas de la antigua población casi se adentran en el agua, y un conjunto de playas y pequeñas calas escondidas entre pinos y acantilados rodean a este pueblo de pescadores. Sus calles te hablan de historia. De una Turissa romana, de una Tursa medieval y de una Tossa que en la actualidad te acoge y te invita a disfrutar de sus playas, su naturaleza, su cultura, su gastronomía y un sinfín de actividades. ¿Necesitas algo más para quedarte?